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Posts Tagged ‘flores’

La verdad literal era que estaba enamorado de Mariana, sin embargo, nunca encontraba las palabras para declararle mi amor; apenas imaginaba una letra, y ya se me hacía un nudo en la garganta. Mi mamá me decía que era un mago con las palabras: sabía español y francés; mi abuela simplemente decía en tono irónico: “Valiente mago, ¿de qué te sirve tener las narices metidas en El Quijote todo el día, si ni siquiera eres capaz de hablarle a una mujer?”.

Por esos días me dedicaba a la traducción de El Quijote del español al francés. Era un buen ejercicio, veía cómo las palabras van cambiando a través de la historia: unas morían lamentablemente; en contraposición, otras nacían; había también las que traicionaban su primer significado, y ahora connotaban otra cosa totalmente diferente. Las palabras dependían del tiempo y  del espacio; sin embargo, a pesar de tener claro mi tiempo, mi espacio y mi intención comunicativa, mi timidez no permitía que yo encontrara las palabras adecuadas para dirigirme a Mariana.

Mariana era mi vecina, siempre la veía desde el balcón. Mi abuela me observaba con cierto aire de lástima, y un día no pudo soportarlo más y habló: «Regálale una flor, ese es el mejor obsequio para una mujer: una flor significa amor, ternura y cariño. Así fue como me conquistó tu abuelo». Decidí seguir su consejo, así no se me haría un nudo en la garganta.

Fui al Cementerio San Pedro. Allí encontré todo un arsenal de flores, las miraba y las miraba, y no podía decidirme por ninguna. Señalaba una flor y preguntaba su nombre; así fue que me di cuenta de que había: rosas, crisantemos, claveles, pompones, pensamientos, girasoles y orquídeas. Al ver mi indecisión, la viejita que atendía me preguntó: «¿Para quién es la flor, joven?». No supe qué responder. Entonces ella continuó: «Cada flor tiene su significado, así como las palabras: la rosa roja significa amor; la blanca, compromiso; la orquídea, respeto; el clavel, buena suerte. Debe ser muy cuidadoso al escoger, para dar el mensaje adecuado».

«Déme una rosa roja, por favor», dije.

«Rosa roja significa amor», iba diciéndome todo el tiempo en el bus. Estaba contento, la rosa expresaría perfectamente lo que yo sentía dentro de mí. Además, las palabras ya estaban muy gastadas: todo el mundo dice te amo por aquí, te amo por allá. O cuando sienten que el te amo se queda corto, entonces dicen un simple I love you. En cambio, ahora nadie regala flores. «Y ya nadie regala flores, porque la juventud de hoy en día es muy simple», me había dicho mi abuela.

Llegué a la casa de Mariana, toqué a la puerta. Me abrió su mamá.  Cuando Mariana salió, le estiré la rosa. Ella la recibió y me dijo: «Gracias, pero deberías querer un poquito más a la naturaleza».

Felipo Zaná

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